A mediados del mes pasado, Susana y yo hicimos una pequeña escapada para alejarnos del mundanal ruido. Con la excusa de ir a buscar los pimientos del piquillo y la chistorra de Navarra, fuimos a visitar a unos amigos de Etxauri. Llegamos a Pamplona a la hora de comer, y Santi, Nuria, Nico y Lola, ya nos estaban esperando para coger el coche y adentrarnos por los valles de Navarra. Siempre que vamos a verlos, nos sorprenden con un nuevo templo culinario…
Esta vez, después de cruzar unos valles preciosos por carreteras sinuosas, llegamos a un pueblo típico de Navarra: Lizaso. Tres de la tarde, fresco de Navarra, chimeneas encendidas, olor a campo, ovejas pastando y mucha hambre! Casa típica de la zona, puerta de bar, planta baja con una barra al fondo, lugar más parecido a una tasca de pueblo que a un restaurante. Nos indican que subamos al primer piso. Primer piso con pocas mesas, ambiente rústico, familias comiendo, disfrutando, ambiente muy familiar. Nos da buena energía el lugar, sabemos que vamos a comer bien…
Raviolis de hongos con salsa de queso y aceite de trufa, migas de pastor con trompetas negras y yema de huevo, gorrín pionegro confitado con puré de ciruela al Oporto y crema de patata, pastel vasco con helado de cereza… IMPRESIONANTE! Y en época de setas, también tienen un menú micológico, que en otra ocasión iremos a degustar…
El restaurante está gestionado por una pareja que disfrutan de la gastronomía. Así se definen en su web:
Mikel Odriozola, formado en los fogones de los mejores restaurantes, se encarga de la cocina. Ha pasado por Arzak, El Bulli y Zuberoa. También hizo una estancia en Japón donde adquirió conocimientos de la cocina y cultura nipona.
Oihana Larraia estudió cocina y gestión en la escuela de Santiago de Compostela. Se formó en los fogones vascos de Zuberoa y Mateo. Actualmente regenta la sala del restaurante.
Una pareja que trabaja con ilusión, con esfuerzo, y que poco a poco están consiguiendo que su restaurante sea un templo gastronómico en Navarra. Un lugar entre el valle de Ultzama, junto al bosque milenario Orgi, que vale la pena visitar…
